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miércoles, 23 de octubre de 2019

Cuánto puede un poema





*Foto intervenida







Creí que nunca me volvería a hablar, cuando le confesé entre nubes de rubor y vergüenza, que la quería. No se conmovió. Se quedó mirándome con un gesto indescifrable de Gioconda, y no sacó palabra alguna

Hoy, le dejé un poema, que me pareció hasta cursi, en la última hoja de uno de sus cuadernos de estudio, como para que no lo leyera:
"No me importa que me quiten la luz eléctrica/
si tengo una hidroeléctrica de luceros
en tus ojos."

Me va a matar, pensé, cuando cogió el cuaderno, y vi que pasaba hojas y hojas, y se detuvo en la última página, leyendo con interés el poema que le había dejado. Pero no. Levantó la mirada, me sonrió, y me mandó un sublime beso. Entonces, supe, cuánto puede la poesía por banal y cursi, que parezca