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miércoles, 4 de marzo de 2009

TRAS LAS HUELLAS DEL POEMA, TERTULIA PARA CIRO ALFONSO GÉLVEZ Y SUS TEXTOS ENTRE LA ÓNTICA EXISTENCIAL Y LA IRONÍA CIORANA




El verso ha hecho que la palabra no muera. Sin el verso (en extensión dígase poesía), la palabra fuera una piedra más tirada en el camino. En el verso la palabra gana estatura. Se hace tangible, porque significa la vida la misma, y la realidad agita sus membranas y nos hace verla en todos sus flancos, con todas sus fortalezas y sus vulnerabilidades.

Por eso, hace veinte años, cogimos la palabra y le abrimos un espacio en noches en que un verano inclemente, causado por el fenómeno climático del niño, obligaba a racionar la electricidad, y la oscuridad templaba en todo su vigor las sombras. Para alumbrar vino la palabra hecha verso, y aperturó un espacio en el cual pasar lo duro del apagón con la nervadura de la metáfora y el tropo. Sin la poesía, la amnesia se hubiera apoderado de la palabra, y la mudez, como en la peste del olvido en el Macondo de Cien años de Soledad, nos hubiera puesto a tartamudear, y a dejar como migas de pan, rastros de palabras para no olvidar que hablábamos. La poesía nos salvó, porque encendió más hogares de creatividad, y disparó los imaginarios, haciéndolos versos.

Cuántos han pasado por Tras las huellas del poema, para sentir que viven la palabra hecha ritmo de sensibilidades, de fracasos, derrotas, epinicios, o para sentir que la palabra engendrada en la poesía libera, y permite hacer realidad los sueños, para derrotar a aquellos que en la canción de Alberto Cortez, creen que es imposible hacernos ícaros y levantar vuelo.


Hace unos quince días atrás estuvo, Karoll Cuevas, en la tertulia, con su poesía tejida en los pliegues de los afectos, los sentimientos y el amor. Ahora, tomó la palabra, Ciro Antonio Gélvez, quien vive la literatura en una mixtura de filosofía, literatura y política. Más hacia lo Ciorán, con textos irónicos, reflexivos, y sentenciosos, si acaso se quiere un fondo, mientras en la forma impera la cortedad, y se mezcla poesía, narrativa y filosofía en un afán de no definirle fronteras, quizás como ve el inmenso bardo Álvaro Mutis la literatura: una actividad sin fronteras, categorizadas en sus géneros. Por eso en Ciro Alfonso Gélez, se funden poética, narrativa, filosofía y pensamiento: Sólo me resta decir.../ que no te quiero,/ que todo fue en vano/. Pensaba el doliente/ Temía perderla.../Un relato de cobardía.

La desesperanza, el desengaño, el Sísifo cargando siempre la piedra a la cima, y ver frustrado el empeño de descargar la roca en la cumbre, esa mueca amarga de perder la fe, tan ciorana, se percibe en este texto:


"Pensar que el mundo parece uno solo, se le había convertido en una frase aliciente para todas us irresoluciones; en verdad la vida lo golpeaba últimamente muy duro, todas esas historias alegres en un principio eran pura mierda, la realidad es un eterno presente de sobrevivencia. Pareciese que la vida y el sufrimiento fueran lo mismo aquí en el discurso y todfo lo demás oprimen al hombre, no hay espacio para la esperanza. Salió de su letargo únicamente cuando una lágrima rodó por su mejilla".