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martes, 10 de junio de 2008

Los infelices sin remedio

El nuevo día
!Qué duro es amanecer¡
Los temores de la existencia
muelen largas horas
de un miedo sin origen.
La angustia,
hecha de pedernales milenarios
aprieta el pecho,
en cada rincón,
en cada esquina de la vida.
Reina la congoja,
estrechándonos,
cada día que pasa
en una pequeña caja de cristal.
Al otro lado del vidrio
nos miran sin vernos,
no nos ven;
no tenemos el timbre,
ni la altura sonora de sus cantos,
no nos escuchan,
somos los infelices sin remedio.