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lunes, 9 de mayo de 2016

Bandera



Cuántos creyeron haber matado los sueños
en la aldea derruida.
El aire aún huele en el tiempo,
cuando se recorre la  planicie, 
a la carne agridulce de los caídos en combate.
Es el viento  la memoria que no olvida,
que donde hubo amor y besos,
la muerte afiló sus cuchillos
para desangrar la vida,
!Cuántos ayes! 
de angustia y de dolor
en los huyentes. La brisa aliviaba sus heridas.
Algún día volverán, 
y levantarán de sus muñones la aldea,
habrá de nuevo  amor y besos, 
y la felicidad de los niños será un eco
incesante en la vasta llanura.
En el caimo de la plaza,
volverán a cantar de tarde en tarde 
las chicharras,
y en los hornos de arcilla y greda,
el sueño del pan volverá a ser para todos.