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jueves, 9 de abril de 2015

Presagios





PRESAGIOS
Hablan las horas de unos ojos
que son cuencas,
de unas manos que son muñones
de unas bocas que son silencio.
Los ríos han dejado de ser el canto moroso
rodando sus notas sobre las piedras.
Algún pájaro sin norte
se atreve a cantar sobre la única rama
del caobo que no ha muerto.
Días cenizos sin brisa aletean
su vapor de sepultura.
Ay¡ de este dolor,
que aprieta los costados.
Huye la liebre,
restallan los caballos sus patas herradas
en las piedrecillas del camino,
levantando chispas que hacen fuego
y humareda.
Nadie sabe del camino en esta confusión
de ideas y dolores.
Alguien grita cual profeta
nadie lo sigue,
ya no hay grey,
solo caos y desorden.
Quizás mañanas los campos
no sean bosques arrasados
y un petiamarillo en la rama de un roble
esperance la vida.