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miércoles, 18 de marzo de 2015

De caminos y errancias








Recorro  caminos de sal
y  arena.
Hay una espina en cada paso.
Sangra el mar del cielo un alcatraz.
Tu voz no me llega,
ni el cuenco de tus manos
donde recoges  agua fresca
que mitiga la sed.
Voy en  errancia,
hojas mútilas al paso,
caravanas de seres hambrientos
tropiezan mi andar.
En el día soles de canícula
queman la piel y pensamientos;
en la noche lunas gélidas
congelan hasta los sentimientos.
En esta trashumancia,
quizás  encuentre una razón
a este desande de caminos,
quizás
tú,
él,
ella,
vosotros,
ellos,
vuelvan a ser el argumento,
que recobre mi destino.