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jueves, 16 de julio de 2009

Cuando un amigo se va


A la memoria vienen las canciones, y en medio de ellas el licor apretando en su entrada la garganta, y las letras extendiendo en la memoria un tapete de amores, fracasos, y la amistad que se sella en la copa entrechocada cuando la sangre se enfiebra, y nos sentimos más hermanos. Así lo conocimos, venía a hacer el año rural, médico recién desempacado, con el humanismo a cuestas. Ese día a Pachito (mi compañero de aventuras musicales) y a mi, por ligazones con el hospital local, nos invitaron a animar la fiesta de cumpleaños del ya desaparecido y excelente cirujano, Mario Sorzano, entregado de manera visceral en el mejoramiento de esta institución de la cual había sido director . En la reunión, estaba presente, el pasante, Pedro Chanagá, estrenándose como médico, y bastó su aire festivo, su corazón de gorrión, hecho de gruesos sentimientos, para que engancháramos una amistad, como la de los versos de Alberto Cortez: un barco frágil de papel/ parece a veces la amistad/ pero jamás puede con él/ la más tremenda tempestad/ porque ese barco de papel/ tiene aferrado a su timón/ por capitán y timonel/ un corazón..". Le sobraba corazón a Pedro Chanagá, quien aferrada la hermandad por la música, la poesía, y los sentimientos, llegaba despacito a mis casa en su carro silencioso, con Pachito, don Manuel y el Loco Jorge, los compas, y en algún espacio de la ciudad, o en el colonial Girón, asomaba una querencia para dejar en ella,el ensueño de los arpegios de las guitarras y las voces nuestras, Pacho y yo, el dueto que nunca tuvo nombre, y que para categorizarlo de algún modo los amigos, por cariño y mamadera de gallo, llamaron de siempre Pachocarlos.


Pedro Chanagá, sin mandar al olvido asus parceros, se fue a especializar en Enfermedades Tropicales. Nunca dejó de pensar en los amigos, estaban en su preocupación. De vuelta siguió siendo el mismo espíritu abierto, el auténtico parcero . Ahora en el correo del viento, la noticia de su muerte nos ha cogido de sorpresa y dejado con un dolor de costado amargo. Una bacteria le complicó la operación de recorte instestinal, la misma que le hicieron a Maradona, para que bajara de peso: un by pass. A Pedro, lo queríamos, como en la vieja canción argentina, la pinta es lo de menos/vos sos un gordo bueno/alegre y divertido/sos un gordito simpaticón. Y vuelven aquí los versos de Cortez: cuando un amigo se va/queda un espacio vacío/ que no se puede llenar/ ni con las aguas de un río." Un bolero en su tumba. Lástima que Pacho no estuviera , hace rato se fue a hacer la vida a otra parte, para haberlo cantado a dos voces, como a Pedro le gustaba.