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viernes, 24 de octubre de 2008

CONVERSANDO CON INGRID LILIANA DELGADO Y EL PROYECTO MICTLAN












Piedecuesta es terreno abonado para el arte y la cultura. La historia por estos menesteres es reciente. Aún no se ha creado una tradición, porque los anales de un interés sostenido por las manifestaciones del espíritu reporta a la década del setenta del recién expirado siglo veinte cuando se fundó la Casa de la Cultura Pro. ESteban García, y fenómenos como el mayo 68 francés, la irrupción del hipismo, la revolución cubana, al asentamiento del movimiento nadaísta que fundara Gonzalo Arango, la aparición del movimiento del Nuevo Teatro colombiano, y el revolcón que le dio Marta Traba a la plástica colombiana, empujaron a los jóvenes de entonces abiertos a un pensamiento renovador a hacer literatura, proponer un teatro del testimonio y la denuncia, a cantar desde la esencia de la tierra y la composición, en la enseña de un Victor jara, de una Violeta Parra, de una Mercedes Bravo, un Horacio Guarany, un Atahualpa Yupanky, y la Nueva Trova cubana con Silvio y Milanés.

Hoy se observa que el arte y la cultura se fortalecen. Surgen entidades independientes del sector oficial cultural, para alentar la investigación, y el fomento a la cultura y a las artes. Se distinguen escuelas como la de Mario González, y Proyecto Mictlan, que se encuentra en manos de la abogada, Ingrid Liliana Delgado -desde antes de graduarse en la disciplina del litigio- atenta con su hermana Techis (actriz visceral), a los movimientos del arte y la cultura en Piedecuesta.

En las expectativas del reportaje virtual, por fin pude encontrarme en el MS, con Ingrid Liliana Delgado, para hablar de la experiencia de Mictlan. A pesar de un sí para conceder esta entrevista, el tiempo y las ocupaciones, no le habían dado espacio,para sentarse al otro la de la red, a hablarme de la entraña de Mictlan, prácticamente su parto cultural.

El domingo l9 de este mes, a las cinco y quince, en medio de los calores agobiantes que estos días, nos vuelven la piel un pellejo, los hados permitieron que la tantas veces frustrada entrevista, tuviera lugar. Había que empezar por saber que es Mictlan, y lenta pero segura en la palabra, Liliana Delgado, fue reconociendo que proyecto Mictlan es una oficina independiente de gestión y desarrollo de proyectos artísticos bajo mi dirección y codirección de dos personas, mi hermanba Jenny, y mi queridísimo Chucho Mendoza, que funciona en dos sentidos: uno interno, que está enfocado hacia la formación de disciplinas artísticas de la pintura, el teatro, la música y la literatura, y la asesoría jurídica y el soporte administrativo a artistas u colectivos artísticos locales para su consolidación como empresa y organización y el trámite de proyectos; y el otro extreno, enfocado a la gestión de proyectos con entidades públicas y privadas, tanto de nuestro portafolio como del de los artistas interesados en este nivel.
Como se observa Mictlan es mediador de servicios en el campo cultural, por eso sería interesante conocer qué ofrece su amplio portafolio. Hay una pausa, y el tecleo nuevamente al otro lado de la red, nuestro portafolio incluye formación, montaje y presentación de obras de teatro y títeres, presentación de grupos carrangueros o acompañamiento de papayeras, y otros servicios de publicidad que ayudan a solventar las finanzas de los que se dedican al arte de lleno.

Para nadie es un secreto que toda organización se identifica con un nombre, que no es producto de lo grauito, sino de un estudio concienzudo. Liliana Delgado, justifica el nombre de Mictlan, en la mitología azteca, y es un concepto que recoge la filosofía intrínseca de la idea que lo hizo nacer, la necesidad de crear un espacio transitorio pata los artistas a tarvés del cual lograran concretar su proyecto cultural de manera organizada y multiplicar los espacios de formación y de gestión cultural, es decir, el duro trasegar de los guerreros para llegar a la muerte y dualmente el nacimiento de los nuevos hombres.

Se podría decir que Mictlan es una organización que camina como gestora y proyecctora del arte. Labor bífida que Ingrid Liliana reconoce en dos instancias de operatividad, bien definidas, con fronteras categorizantes, ya que Proyecto Mictlan cuenta actualmente con dos grupos de trabajo, uno permanente que es el encargado de definir la dirección, los cursos y la perspectiva social, y otro itinerante constituído por artistas que aunque no tienen el férreo compromiso están interesados en algunos de los servicios que prestamos o desean que les colaboremos y les demos la oportunidad de mostrar sus trabajos a través de cursos y talleres internos y con otras empresas, obviamente se trata de generar otra visión a nuestros colegas, para cambiar la distorsionada imagen que se ha propagado pese a la riqueza de las diferentes creaciones.

El colectivo Mictlan al parecer ha ido depurando su enfoque en esta tarea del compromiso con el ser y el hacer, para definir sus rumbos culturales; mientras se camina como los marchistas, se coge el caminado que más se aploma al camino y a las circunstancias. El trasiego que ha experimentado Mictlan, muestra en las palabras de Ingrid Liliana, que los pasos genitores no son los los de hoy, pues, inicialmente Mictlan fue una visión personal, propia, que surgió de muchas cosas. El acercamiento a los tyrabajos comunitarios e la UIS, el amor y el interés que me despiertan las diferentes disciplinas artísticas y en especial la cultura latinoamericana, el compromiso social y la necesidad de actuar y no de quedarme en la crítica pasiva, y finalmente, el gusto por por los retos imposibles y los sueños e ideales algo anarquistas, pero finalmente no condicionados por una ideología o partido

Mictlan es el sueño de Ingrid Liliana. El arte como pedagogía para vencer fenómenos sociales de arraigo en el medio colombiano que generan dependencias y dominaciones, se observa en el pensamiento de Ingrid Liliana, por eso ella confía con esa fe ciega de carbonero en que la única solución posible es la pedagogía, y no hay forma más hermosa de hacerla que a través del arte, por las inmensas posibilidades que ofrece. Pero para aterrizar su proyecto había que convencer a su padre para la construcción de una sede, y Jorge Delgado, no dudó un ápice, en la bondad del mismo, de tal forma que mi papá apoyó completamente mi proyecto, decidió remodelar la casa y cederme casi la mitad de la misma para montar el Mictlan. ASi mismo, tuve el respaldo incondicional de mi amada hermana que desde afuera ayuda y fortalece el trabajo interno del Mictlan, el de Jesús Albeiro, quien sustenta toda la parte logística y estética del proyecto, que son mis respoaldos más grandes, y Alfredo anaya, un joven enamorado de la música carranga que nos ha brindado topdo el respaldo y cree en este espacio como los propios fundadores. Y, finalmente, mi madre quien se encarga de la secretaría y las relaciones públicas locales.

Si se observa hoy a Mictlan, se nota su dinamismo cultural desde la independencia, trabajando con la comunidad que es como se gana recocimiento, si se quiere contribuir en el desarrollo cultural desde la alternatividad, por eso su apertura en espacios tan relevantes como la Fundación Claret, Corporación ciudad del niño, Seminario San Alfonso de Piedecuesta, colegios Insedi y Promoción social, en esa idea que tiene Liliana delgado de estrechar lazos entre los colectivos de aquí lo cual ha sido un reto, y cambiar la visión que la gente tiene del arte y la cultura en Piedecuesta.
Aquí queda consignada la semblanza de Mictlan, como entidad de gestión cultural, direccionadora de proyectos, y promotora de las actividades del espíritu, encarnada en la visión de Ingrid Liliana Delgado como cultura alternativa, para que el artista pueda oficiar con independencia en el sueño de crear a partir de su propia cosmovisión, en estas tierras de Al Pie de la Cuesta.
La Joroba del Camello está abierta para sus comentarios, pues es de su opinión que sólo en la discusión sana, en la controversia racional, en medio de la diferencia y el respeto por otro, en esa posición de los presupuestos de la alteridad, se puede llegar a la conquiosta de espacios relevantes para el desarrollo del arte y promoción la cultura y el arte, que son generadores del pensamiento.
El arte y la cultura no pueden caer en el vicio del arte por el arte, y la cultura por hacer cultura. EStas dos expresiones de la naturaleza humana, el ser humano las ha empleado históricamente para asumir el mundo y ponerlo en cuestión, por lo que -a apesar de no ser ciencia el arte y la cultura- generan pensamiento, ideas, y ayudan a conocer la realidad. He ahí la oimportacia de hacer arte y cultura disciplinas inmanentes.
Por ello, importante lo que hacen organizaciones como El café Kussy-Huayra y su escuela Mario González, y la tarea de Mictlan, que en esta página de la Joroba del Camello, ha desnudado su esencia, y merece el comentario de quienes nos leen. Bienvenidas sus apreciaciones, útiles para el nuevo proceso de de acercamiento cultural, en esta Villa de los Caballeros de Al Pie de la Cuesta. Tienen la palabra en la caja de comentarios.