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domingo, 10 de mayo de 2020

Marea baja





*Foto intervenida


La brisa golpea la ventana,
quiere entrar en el ritual
de los cuerpos sudados,
y las sábanas mojadas.
Es solo un recuerdo rencoroso
que ciñe las sienes,
tortura de golpe de atabal,
que se repite
repetido eco
que no cesa,
que no calla.
Ella ya no estaba,
hacía mucho tiempo
que no estaba,
era solo una imagen
en el mejor de los momentos,
sus labios húmedos,
abiertos como una corola de deseo,
al beso febril.
Y vientre abajo,
una pradera de pelusitas de trigo,
donde mis manos afanaban la caricia
sin desmayo,
sin abandono.
Y luego,
el vértigo de un barco ebrio,
mi barco de asalto
en la alta marea
de su istmo,
precipitando sus espumosas olas
sus olas moribundas
en la arena de su playa.
Era sólo una imagen,
alegoría del amor, en los buenos tiempos
diluyéndose en una foto vieja,
en un álbum roto,
en un álbum ya
sin alma…