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viernes, 27 de abril de 2012

MEMORIA DEL ESCRITOR PIEDECUESTANO, VICENTE ARENAS MANTILLA :PALABRAS PARA UN VIACRUCIS POR LAS CRÓNICAS, LEYENDAS Y ROMANCES DE VICENTE ARENAS MANTILLA

MEMORIA DEL ESCRITOR PIEDECUESTANO, VICENTE ARENAS MANTILLA
Fue una noche memorable, a pesar de la desmemoria de los piedecuestanos, por uno de sus escritores, que a la usanza de la crónica antigua, supo interpretar el temperamento de su tierra, recobrado en sus libros: Crónicas y Romances, y Estampas de mi tierra. Un pueblo, herencia del sincretismo español-indígena, de su religiosidad y animismo, horno donde habría de cocinarse un espíritu màgico y supersticioso, como lo revelan sus crónicas y romances con las leyendas de brujas, lloronas, diablos y demás especímenes tenebrosos, una època lejana del terror de endriagos cibernéticos de hoy.

Si, una noche memorable, gracias al esfuerzo de un puñado de estudiantes de Español y literatura de la Universidad UIS, que para el día del idioma, este 23 de abril, como ratones de biblioteca desentrañaron de los anaqueles de la bibliotecas, la aùn superstite obra de Vicente Arenas Mantilla,a pesar del gorgojo y la polilla, y nos pusieron a leer en el Café Kussi-Huayra, el de las Gonzàlez, que han hecho historia, por su persistencia con el arte y la cultura.



Rosio González, actriz
EStudiante de la UIS
Carlos A. Pereyra, poeta y narrador
Humberto Vásquez, poeta y músico
Eliana Katherine, estudiante coordinadora del certamen
Actriz teatro Kussi-Huayra
Poeta-estudiante UIS
Personaje de obra infantil, teatro Kussi-huayra
público asistente
Poeta, Oscar Delgado y señora






PALABRAS PARA UN VIACRUCIS POR LAS CRÓNICAS, LEYENDAS Y ROMANCES    DE VICENTE ARENAS MANTILLA
Carlos Augusto Pereyra

Creo que el mayor de los pecados humanos y de los pueblos, es la desmemoria de sus poetas y narradores, quizás –aventuro- porque la literatura es ...vista como una actividad que en la mentalidad arraigada del capital, no genera rendimientos económicos, cuando no se le quiere comparar en su inutilidad frente a la ciencia que maravilla con el descubrimiento de leyes que organizan el mundo natural y social.
Cuán errada tal apreciación, si la literatura es la vida misma, y por esta condición, se pone por encima de todo interés material, y si su punto de partida es el despertar del imaginario para el acto creativo de fabular, en esto se emparenta con la ciencia que acude también, al hechizo de la imaginación henchida, en el traspaso de los peldaños de su método científico, para desvelar la naturaleza y el encanto del mundo físico. Ambas, literatura y ciencia son maravillosas.
Al igual maravillosa la idea de recuperar la memoria poética y narrativa, de una de las voces mayores de la literatura piedecuestana, la de Vicente Arenas Mantilla, que escribió desde su tierra, y para su tierra, como un Tolstoi desde la aldea, en este ritual de viacrucis, que evoca su alma de poeta y el espíritu de la Piedecuesta de su tiempo, en la lectura de los romances, crónicas y leyendas, paridos en su libros Crónicas y romances y Estampas de mi tierra.
Homero, en esa grandeza que se debe reivindicar para la literatura como vida, recogió el temperamento mítico, guerrero, trágico y aventurero de la civilización helénica en La Ilíada y La Odisea, Shakespeare el alma humana desde la ambición, la traición y la muerte, en sus tragedias de mayor trascendencia: Hamlet, El rey Lear, Macbeth, entre otras, Cervantes el rostro truculento, ventajoso, y dado al engaño en El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la mancha, y Vicente Arenas Mantilla, en una mirada costumbrista el temperamento de un pueblo ingenuo y supersticioso, que tiende la vista en aquello que podría deslumbrar su marasmo: personajes esperpéticos y legendarios: brujas, lloronas, espantos, seres desarraigados o exóticos, para una época en que la radio, aún no era un invento, sino cosa de magia y encanto para los piedecuestanos.