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martes, 24 de enero de 2012

La ciudad duerme






LA CIUDAD DUERME















La ciudad duerme como un borrón entre la niebla,

detenida en la pesadilla de un dios sin destino,

moviendo las fichas de la vida a capricho.


Salta la liebre de la muerte en una esquina,


puñal oxidado que cobra vidas,


no importa a qué precio.


En un catre de colchón rucio,


la puta que negocia cada "polvo",


en el poste de luces mortecinas,


juega con el cliente a fingidos orgasmos,


el aire enreda en sus madejas el olor a orines


y mierda de perro que viene de la calle...


La ciudad anochecida es un fragor de gente


rebuscándose la vida...en lo que pueda,


evadiendo la existencia cruel en la vincha de marihuana.


La ciudad duerme en el dolor de los que no duermen,


en sus entresijos de calles y edificios de cemento,


sombras en la niebla,


la muerte se embosca y no tiene piedad de la vida.







martes, 17 de enero de 2012

Andaduras

.







 













Voy,
camino del viento
polvo que se levanta en los caminos
nube hecha brizna,
lluvia torrencial.
Adentro,
en cada tajo de piel
angustia que segrega
una baba de heridas
bajo un cielo de soles infernales
o lunas de hielo
donde el alma hiberna,
y sólo vuelve al mundo
para recobrar el dolor.
Andadura sobre suelos
de vidrios rotos,
me embriaga el acíbar
de un licor destilado en amarguras.
Viajo solo,
al descampado
al hombro una mochila de recuerdos
de tiempos cuando los sueños y utopías
no eran
el mercenario mercado del desamor de hoy.









viernes, 13 de enero de 2012

Rehilete al sol


































La nostalgia del primer abrazo,


esa sonrisa suya con la alegría


de un rehilete al sol.


Después la vecindad de sus muslos,


faldita al vuelo


y sus adorables panties apretados


a la bondad de un angélico pubis,


mientras mis labios aprietan los suyos


en un beso que es ternura,


en un beso que muerde,


en un beso que enrosca su lengua,


y abre la bahía de sus piernas,


al culmen del placer.

sábado, 7 de enero de 2012

Yesca





Quizás el sol no tenga la misma fuerza,


en esa hora en que los pájaros alborotan la tarde


o acaso la luna empalidezca


cuando el gato sobre el tejado


salte trazando una elíptica en las cornisas de la iglesia.


El gozne de cada puerta abierta


lanzará un quejido moribundo,


y en mi pecho crecerá una flor de dolor,


como la hierba que crece en las grietas de la piedra,


muda en sus lamentos.


En las cuencas de los ojos,


se secarán las lágrimas,


y habrá un otoño en que los árboles


mudarán las hojas de amor,


por hojas de odio


y los pechos de las mujeres,


se negarán a lactar hijos para la guerra


No habrá razón para el canto de la cigarra


y cada arpegio de la guitarra,


será un disparo al corazón,


callando la razón del beso,


y  la caricia que abre surcos de deseos


en la piel,


y  ardida ansiedad  de amor y sexo.


De pronto tenga razón el olvido,


y no importe si se va al norte o al sur,


si el cielo es azul, amarillo o magenta.


Las cosas se desdibujarán,


y no habrá ya quién las nombre,


pero a pesar de todo,


su nombre adentro


tatuado como una huella de yesca.

viernes, 6 de enero de 2012

Paradoja

Ansiedad de la tarde escurriéndose en el calor,



se hace eco de llamaradas en los edificios sembrados


en la ciudad como árboles gigantes de cemento.


En esta tarde no hay espacio para la brisa,


los árboles parecen moribundos de pie en los sardineles


que separan las avenidas largas como una noche de desvelo.


Se añora la lluvia, a pesar de los desastres, hecha correntera


de agualodo en los bajantes de las montañas.


!qué importan los muertos bajo el alud de la tierra mojada¡


si hoy arde la tarde.


!Qué venga la lluvia¡