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jueves, 24 de marzo de 2011

Piedra milenaria


Miro la piedra herida,

milenaria en su dolor;

angustia de los tiempos,

en sus intanglios y relieves,

por donde hoy caminan

enjambres de hormigas presurosas,

y el viento roza su piel lacerada

con el alivio de un beso.

Es la hora cuando el sol aprieta,

y el puma rodea la piedra,

buscando una sombra

que lo mitigue

del grueso del calor;

el puma ahora duerme,

y la piedra sueña,

altar de antiguos sacrificios
en la sangre que descuelga






domingo, 20 de marzo de 2011

En el día mundial de la poesía: Hago versos, luego existo


Escribo en los muros encalados

versos de dolor,

y el tiempo y la lluvia

oxidan en lágrimas de olvido.

Escribo

poemas de amor en páginas sueltas,

y el viento las levanta,

hojas ingrávidas,

beso tierno

a la hora de los enamorados.

Escribo en la corteza de las ceibas centenarias

la angustia de los muertos,

que no soportan en sus fosas

la desmemoria de los vivos.
Escribo poemas lacerantes
en los colgajos de mi cuerpo

y en el ardor de la piel me recuerdan:

hago versos, luego existo
.



domingo, 13 de marzo de 2011

Tras el cine ccolombiano: Los colores de la Montaña

TRAS EL CINE COLOMBIANO: LOS COLORES DE LA MONTAÑA

Pocaluz, Manuel y Juliàn
Manuel

los protagonistas, y la montaña


Director, Carlos César Arbelaéz



A Colombia, como si la persiguiera ese hado trágico de la dramática helénica clásica, está signada por una violencia inveterada que se arraiga en la tenencia de la tierra. Los conflictos políticos y sociales de mayor envergadura, han sido transversalizados por la posesión de la tierra, que mueve y dinamiza la economía del país, desde los tiempos de la Colonia española, las guerras de emancipación, la conformación de la República y las Guerras civiles, entrado el siglo veinte, la confrontación por el poder de los partidos históricos (Liberal y Conservador), y últimamente, el choque de fuerzas entre paramilitares e insurgencia, que repite la historia del desplazamiento de los campesinos a los sectores urbanos, para protegerse de la violencia que éstas fuerzan generan, para hacerse al dominio de la tierra.

El cine colombiano, no podía sustraerse a este fenómeno iterativo del desarraigo campesino, que lo ha enfocado en una filmografía amplia y diversa, donde la violencia se desborda en la cámara, en una especie de explicitación exagerada. Pero, cuando el espectador se asoma a la pantalla grande, para ver Los colores de la Montaña, se sorprende que tras el relato inocente de unos niños que asisten a la escuela veredal, su sueño de jugar un torneo de fútbol, que creen ver cristalizado, en el balón que le regalan a Manuel de cumpleaños,y ya no tendrán que jugar con ese balón sin aire de Julián, corre el trasfondo violento de la historia: el conflicto paramilitar-guerrilla, que busca involucrar a los campesinos.


Julian, Manuel y "pocaluz", conforman el trío de niños sobre los cuales recae la historia, y la tensión de su relato: el balón que cae en terreno minado, y los niños a sabiendas del peligro que corren, buscan rescatar la pelotan, ingeniándose toda una suerte de estratagemas, para no ser cogidos por las minas quiebratas; y el relato paralelo, el de fondo, contado por la cámara con sutileza, discreción, y sugerencia: la violencia paramilitar, observada en eventos como el de la maestra de la escuela, que pide respeto por la instituciòn educativa, y con sus niños, pinta un mural con el paisaje de la montaña, en la pared donde los grupos armados habían escrito consignas, hecho por el cual es amenazada, y tiene que salir de prisa del lugar. La muerte del papá de Julian, presidente de la Acción Comunal, por ser el padre de un hijo que se fue a la guerrilla.
El miedo cunde por las muertes, y las gentes, que se aferraban a la tierra, a su identidad y querencia, huyen también de la vereda, poblada de montañas, herencia ancestral, tomada en planos abiertos por la cámara, como el protagonista elemental de esta película, producto de una beca, dirigida y guionizada con acierto (de ahí sus galardones en los festivales de cine de San Sebastián y Cartagena), por el cineasta colombiano Carlos César Arbeláez.




jueves, 10 de marzo de 2011

Espejo


En su rostro,

como un espejo

la angustia

de los desaparecidos,

y ese gesto de abismo y vacío

para que no haya olvido

lunes, 7 de marzo de 2011

En el Día Internacional de la Mujer


Creo en la mujer,

arcilla hecha

como el pan candeal,

para el amor

y la libertad.
*Hagan clic sobre la imagen o ilustraciòn

viernes, 4 de marzo de 2011

La huída del tirano


Ese día que todos sintieron el pálpito de que la voluntad era más fuerte que el mismo poder de las armas, dejaron los miedos y salieron de sus casas, formando un colosal enjambre humano, en la vasta plazueleta que quedaba frente al Palacio, y el tirano al verse tan pequeño ante la airada y abigarrada muchedumbre , no le quedó más remedio que huir sigilosamente por la puerta de atrás de la Casa de gobierno, vestido de paisano, y llevando a cuestas la pesada caja de caudales.