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lunes, 24 de mayo de 2010

Sé que habrá


Sé que habrá un tajo en estas instancias
donde nuestras voces no se alcanzan,
y se hacen sombras nuestros cuerpos,
para juntar los labios
en la dulzura de un beso.
Sé que habrà en medio de la tormenta
un instante
para susurrar al oido un
te quiero.
Sé que habrá
en estas horas lancinantes,
un pedacito de tiempo
para saciar el deseo
de nuestros sexos ardidos.
Se que habrá
en estas ordalías del naufragio
un viento benigno
que arrime nuestros cuerpos exhaustos,
a playas de arena hospitalaria

domingo, 16 de mayo de 2010

Registro


En el inventario de mi vida

nunca tuve estrellas:

fueron noches de penumbra

y niebla.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Wilson Medina, alma de tiple


Corrìan los tiempos del Nadaísmo en Colombia, con Pablus Gallinazus, poniendo contra el paredón en sus canciones la Guerra del Vietman ("Si hay que peliar tu te vas para el Vietnam/ yo me voy para la loma...); alentando las rebeldías contra el establecimiento, con la metáfora de una mula insurgente ("baja una mula del monte/ viene montando Ramón /mula revolucionaria va pa la revolución), mientras Ana y Jaime, un dúo sin par, en esos finales del sesenta y principios del setenta, recogía en Café y Petróleo y Ricardo Semillas, los descontentos de un país expoliado por las multinacionales, y un campo, ahondando la crisis de la tenencia de la tierra, por la concentración en manos de latifundistas.


A Wilson Medina, que estudiaba en el Colegio Balbino García , uno o dos años atrás del mío ( Pacho, su hermano compañero de banca, sabrà corregirme ), fue al primero que le escuché cantar Ricardo Semillas (“Ricardo reunió a los hombres y les hablo tan despacio /palabras verde esperanza teñidas de sal y selva /les dijo la vida es nuestra también es nuestra la tierra /y las palabras que traigo son semillas también nuestras”) con un trío de estudiantes (creo que hacía parte una voz femenina, de la familia de los Delgado), donde el tiple, el instrumento vernáculo de la organología andina colombiana, en el campo de las cuerdas, destacaba en sus manos. Había nacido Wilson, para tiplista, de los que aprenden de manera natural, en ese sentido en que el viento sopla alentado en su interior, y el agua discurre río abajo, sin que nadie disponga de su cauce y fluir.

Si eran los tiempos, cuando el colegio Balbino García, en un espíritu abierto al pensamiento, y a la cultura, oficiaba de partero de teatreros, garrapateadores de letras, toreros, poetas, narradores y luchadores de causas populares. Wilson Medina, se horneó para la música en ese contexto. Cuántas veces - pues también me había dejado seducir por las cuerdas y a los tranzacos me acompañaba en la guitarra las canciones de Horacio Guarani, Mercedes Sosa y el mismo Pablus Gallinazus, y para hacerme más bohemio y músico, había conformado un dueto con Francisco Lozano- nos encontramos con Wilson en el cruce de alguna serenata y sus compañeros de tertulia: Naño Gutiérrez, Cristian Sandoval, Albeiro el chatarrero y entre aguardiente y canción va y viene, la nostalgia de un poema, de un amor mordiendo adentro, la típica tusa de los paisas y caldenses.


Antes que laboratorista, Wilson tiplista. Uno no se lo imaginaba, en el masajeo de esa parafernalia de cubetas, vasos, pipetas, matraces en los laboratorios de la Universidad Industrial de Santander. La imagen era la del tiplista, arpegiando las cuerdas con esa naturalidad de sus manos, en una dialèctica de acordes con el tiple,en el acompañamiento de la digitación de bambucos, pasillos, boleros... de la guitarra de Naño Gutièrrez, Cristian Sandoval, Celestino Sarmiento, o el saxofón del maestro Mario Gamboa. Por algo el tiple en su ataúd. Ahí estaba su alma, como tambien lo estaba en Angel María, mi papá, también tiplista natural. Por eso, Wilson, me lo traía a la memoria, cuando sus manos tejían en su tiple la saudade de la canción del maestro Bernardo Gutièrrez y Evelio Moncada:





Hágame un tiple maestro

pero hágame un tiple bueno,

que toque y toque bambucos,

y cante bambucos viejos,

iguales a los que llevo

como un tesoro secreto,

todos escritos con llanto

en el papel del recuerdo.



jueves, 6 de mayo de 2010

Renacer


En ti renazco


hecho panal de besos


en tu boca ,


laguna de aguas tibias


en tus ojos,


botón abierto de rosas


en tus pechos,


barco ébrio


en la garganta de tu sexo.