Páginas vistas en total

lunes, 28 de septiembre de 2009

Se me van las horas





Cómo se van de rápidas
las horas
contigo.
Se me hacen tan chiquitas,
que un beso tuyo
que soñaba eterno,
es sólo una brizna
.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Suma y resta poética, antología poética santandereana


La poesía, le había dicho en una entrevista en medio del estruendo del ensayo de la banda de guerra, en el colegio donde trabajo, a un periodista que me indagaba sobre su futuro nada esperanzador , que a pesar de los medios electrónicos y el internet, que conspiraban contra los versos, mantenía su horizonte. La poesía, le enfatizaba, no va a desaparecer. En el fondo todo ser humano es poeta potencial, de oficio o espontáneo. Quién, enamorado, no le ha escrito versos tiernos y dulces a la novia. Quién no ha sacado lo mejor de su arsenal de versos de galanteo para exaltar las bondadades de una mujer que en la calle nos asombra con su belleza física. Quién ante la puesta del sol no ha expresado con frases que se escapan del lenguaje común, el goce que le produce un fenómeno natural.


Como se observa, la poesía es afín a la naturaleza humana. sale de adentro, de los redaños. Lo primero que el hombre escribió fue poesía. Primero fue el mito, medio para conocer el mundo, que fue metáfora y magicidad, para acercarnos al origen del cosmos y de la vida misma. Es esa entrañalidad, la que le da permanencia y perdurabilidad a la poesía, menos artificiosa que el cuento o la novela, arrodetados en el contexto narrativo. Por eso, mi fe en hacer versos, a pesar de la incursión en el cuento y la novela, en la dramaturgia y el ensayo. Luego no extraña, por ello, que se sigan pergeñando poemarios, o antologías, para recoger las voces más expresivas de la poética de franjas de territorialidad, por más grande o pequeña que éstas sean. Relevante, entonces, la aparición de una antología que recoge los versos varios de poetas de la Zona metropolitana de Bucaramanga, aquí en el departamento de Santander. Diez los hacedores de versos, seleccionados para este proyecto de Suma y resta poética*, que con sus escarceos poéticos declaran que la poesía no ha muerto, en el Festival Internacional del libro Unlibro, que la Universidad Autónoma de Bucaramanga, organizó en este mes de septiembre.

Con este proyecto de Suma y resta poética, en el cual fueron incluidos poemas míos, gesto que agradezco a la Asociación de poetas de Santander, Palabra en el tiempo, se buscó rendir un homenaje, a uno de los poetas contemporáneos de mayor calado, ya desaparecido, el maestro Hugo caicedo Borrero, de quien la antología, trae a memoración versos cuajados de lirismo ("no temas al amor/ que hasta la muerte vence" ) y de combate, estos hechos no para el estridular de la pancarta, sino del arte poético donde la lucha no declara sectarismo ni banderas, sino la esencia del combate, en ese lado de la palabras, donde la "pluma es más poderosa que la espada".

Diez los poetas convocados, estirando o encogiendo los versos desde posturas diferentes, como la de Natalia Londoño, que se mete en la entraña del poeta para taxidermizarlo, cuando expresa que:

para ser poeta
debe fallarte la razón
o por lo menos estar ausente
y mucho.
Debes haberte sentido solo
aún con tus mejores enemigos...
Haber pasado hambre
y haber sentido frío,
haber caminado en círculo hasta el alba
haber odiado a tus amigos...

O, la existencialista de Angie Gaona, buscando sus origenes, en medio de las telarañas que crean la desmemoria, en ese:

tiempo de la hondura,
tiempo sin sílaba,
cuando soy sólo un sonido
en tránsito a la fatiga.
Busco un manantial
que bañe la pregunta adherida a mi historia.
Busco la vida recién nacida
y hallo la sed
.

Mientras en Sonia Yaneth Amado Ríos, un erotismo moroso, que no hiere, a pesar de la pasión:

Dos seres que se aman dejan abierto su cuerpo
recíprocamente sin reservas
y dejan que sus bocas unan su aliento,
es un lenguaje que incita al entrega
y hace crecer este sentimiento sin fronteras
.

Y, en Gabriel Ayala, es metáfora de la vida donde reina la incertidumbre de un norte con la aguja averiada del astrolabio o la brújula. Tampoco en la noche, hay una estrella polar para indiciar los caminos:

Camina sin dolor bajo los túneles
ya no sabes de dónde vienes
Aunque hayas despojado a la verdad de sus ropajes
Nunca sabrás a dónde vas.
En Javier Félix, sus versos develan una nostalgia de mar. Una memoria de marino que evoca:

alada gota de sol
voz de poeta al mar
casiopea del día
vigía
gaviero
hermano
albatroz.

En Hernando Ardila, la preocupación es la soledad. Esa que proviene de no tener en el otro costado el de ella, y nos marca, porque sin el vapor y aliento de ella, los quehaceres carecen de voluntad y de sentido:

Mi rebeldía
sería triunfante
si estuvieras conmigo.
Para qué sol
luna y estrellas
si estuvieras conmigo
pero no estás
soy tan solo un enmohecido puñados de sueños
soledad
y no más.


E
n Nicolás Reyes Amaya, la muerte que se anuncia, es su obsesión poética. Quién no ha querido abordar la muerte en un verso, que en Reyes Amaya se perfila genuina en:


Unos niños me miran y sonríen,

saben que no soy de este mundo...

comprendí lo mucho que me agrada verme

tras los ojos de los niños

robarles un minuto de su vida para ver mi muerte

reflejada en sus pupilas..,

abiertas

Asume Wilson Bejarano hernández, la poesía como su amante. Es su carne y vivencialidad, por eso no extraña que la poesía sea más entrañable que la misma narrativa:

Poesía mía
Esposa pálida
linda presencia
vierte tus lágrimas
en mi dolor temprano
.

La muerte ha sido una constante en Suma y resta poética. Carlos Nicolás hernández, la observa, sereno, sin estruendos, ni in faustas ceremonias cuando comprende :

que no se ha muerto
sino que se ha emprendido viaje por otra galaxia
y ser de verdad
ese eterno transeúnte
que tarde o tempreno
tenemos que emprender
.

Y la vida, se ofrece en esta antología en mis versos, a partir de un erotismo abierto, desnudo como la piel misma:

Te beso,
En vos entro
suave,
lento
creciendo
como encendido
pedernal
abriéndome camino entre tus aguas tibias
hasta romper los diques
y sentir qu aferras tus dientes
en mi carne
y eres luego
calma,
serenidad de ola
exánime en la playa
.

la poesía vive, porque es la vida misma. Matar la poesía es matar la vida. Por eso a cambio de fusiles disparando balas, que se disparen ráfagas de versos. Por eso la necesidad de aperturar espacios para los versos, y hacer de los poemas libros y de los libros poemas. Por eso el agradecimiento al poeta, Claudio Edgar Anaya, parcero, sin el cual no hubiera sido posible este libro.



*SUMA Y RESTA POÉTICA. Bucaramanga: Asociación de poetas en Santander, 2009

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Pétalos


Dile a la rosa

que en tu boca

también crecen

pétalos de besos.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Plenilunio


Entras

como luna de plenilunio

atracando en mi ventana

silenciosa,

murmullo de brisa

que anuncia el fresco de la noche.

En la penumbra

huelo tu perfume

de hembra.

Vienes a mi

desnuda como

los pétalos de una flor

y mi boca busca la tuya,

durazno

que beso y muerdo,

muerdo y beso,

lengua que enrosca la tuya,

saliva y se humedece,

mientras tus pechos se agitan

y mis manos palomas nerviosas

buscan en el botón de tus pezones.

Gimes,

y tu cuerpo percutido por el deseo

retumba como un atabal

más abajo del vientre.

Toma mi mano tu pubis,

y agita las hebras de su fina flora:

!abracadabra¡

de la garganta estrecha de tu sexo,

por donde entrarán mis aguas seminales,

ansiosas

de juntarse con las tuyas

tibias y lustrales.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Ojos


Me empeñé

en ganar el cielo

de sus ojos.

Ahora,

ellos me miran

martes, 1 de septiembre de 2009

Nuditos de amor


Me hago brisa

para llegar a vos,

y amarrarme a tu piel

con nuditos de amor